Una de mis grandes aficiones, desde hace ya unos añitos es el Karate, por cierto, que del 12 al 15 de octubre se celebran los mundiales en Tampere, Finlandia. Dejad que os cuente mi relación con este deporte y arte marcial.
Mi primer contacto con el Karate fue con 6 añitos, en una época en la que estaba muy de moda el Judo. En seguida, me cansé, ya que todos mis amiguitos hacían Judo y, claro, yo también quería. Total, que creo que duré un curso escolar, más o menos.
Al cabo de los años, el Karate volvió a cruzarse en mi camino, en un campamento de verano, teniendo yo unos 13 años. En aquella ocasión, aprendimos algunas cositas básicas, pero no tuvo continuidad, aunque ahora creo que fue el momento en el que el "bicho" del Karate se quedó dentro de mí.
Mas tarde, ya en el instituto, alguien decidió que era buena idea poner una clase de Karate para quien estuviese interesado y, claro, como yo tenía ese bichito, pues me apunté. El Karate empezó a gustarme cada vez más e incluso al finalizar el instituto continué el entrenamiento ya en el gimnasio. Luego lo dejé una temporada porque atravesé una pequeña crisis, pero siempre quise volver al entrenamiento hasta que lo conseguí de nuevo.
Desde ese momento, hace ya unos 6 ó 7 años, no lo he dejado, tengo la suerte, el honor y la responsabilidad de haber alcanzado el cinturón negro, momento en el que muchos también lo dejan, porque la vida da muchas vueltas y las circunstancias personales son muy, pero que muy cambiantes.
En todo este tiempo de práctica no sólo he aprendido técnica de Karate, también he tenido la suerte de cruzarme en mi camino con muchos compañeros de los que siempre he podido aprender algo, mi maestro también nos ha enseñado mucho a todos, e incluso hemos acudido a entrenamientos especiales con otros maestros que nos han enseñado otras cosas. De todo ello guardo un grato recuerdo. Todo esto me ha enseñado a pensar de una forma que no sería igual sin el Karate. Quiero decir, que hoy el Karate forma parte de mi y le debo el estar aquí y ahora.
Desde mi punto de vista el Karate es mucho más que un deporte, es un ARTE Marcial y una forma de vida. Personalmente, me ha aportado tranquilidad, valentía, seguridad en mí mismo, fuerza física, agilidad, concentración, sabiduría, comprensión de otras culturas,... En definitiva, creo que me ha hecho mejor persona en todos los aspectos.
Hoy por hoy, entiendo el Karate como un camino a través del cual crecer física y espiritualmente, un camino en el que, con esfuerzo y constancia, vas moldeando tu persona hacia un modo diferente de enfrentar la vida, un camino en el que, si te lo tomas en serio, puedes hacer grandes progresos independientemente de tus cualidades y aptitudes físicas, un camino en el que aprendes a respetar a los demás, desde el compañero que llega nuevo y está en su primer día, hasta el compañero de más antigüedad, el sempai para hablar con propiedad, pero pasando por cualquier otro, incluso aquellos con los que te cruzas por la calle y de los que no sabes nada, y por último, un camino en el que el objetivo último, aunque pueda parecer contradictorio es evitar la violencia.
Para conseguir estas cosas los entrenamientos de Karate tienen diversos momentos diferentes, quizá el más llamativo para nuestra sociedad es la gran cantidad de saludos que se realizan. El saludo parece algo exótico, pero en cambio encierra un gran significado y unos pensamientos profundos. En primer lugar, el saludo es una muestra de respeto al contrario, al compañero, a la persona que tienes delante, pero no acaba ahí. En cualquier caso, es un signo de humildad, uno de los valores que están menos presentes en nuestra vida cotidiana. Indica, además, un profundo deseo de aprender, da igual el nivel de los compañeros, al practicar juntos siempre ambos aprenden del otro. Saludarse mutuamente, quiere decir también que la intención no es maligna, sino que aunque sea un combate, el objetivo es enseñar y aprender al mismo tiempo, el resultado es algo secundario, si bien en las competiciones a todos nos gusta ganar ;-).
Otra de las cosas que suelen chocar con nuestra cultura es el momento de meditación (MOKUSO), todo el mundo sentado de forma rara (SEIZA) y con los ojos cerrados pensando en quién sabe qué. A veces, por el ritmo de las clases y el tiempo limitado, no se realiza, otras veces se hace sólo al final o al principio, cuando lo correcto sería hacerlo tanto al principio, como momento de preparación para las enseñanzas posteriores, como al final, para asimilar alguna cosa y volver a centrarse en la vida cotidiana. La meditación supone un repaso de las normas del Karate, una preparación para los momentos siguientes y hacer un corte o separación clara entre lo de antes y lo de después. Psicológicamente, es bueno para preparar el cerebro con un pequeño descanso y ayuda a que aumente la capacidad de concentración.
A parte de estos momentos tan chocantes para nosotros, el entrenamiento también tiene lo mismo que en otros deportes: calentamiento, entrenamiento físico, entrenamiento técnico y estiramientos, porque no nos engañemos, se supone que hay que estar lo más en forma posible. Sin embargo, el entrenamiento de cualquier arte marcial difiere un poco de cualquier entrenamiento deportivo y es que no podemos olvidar el sentido marcial del asunto. Así, todo entrenamiento debe ser con la máxima intensidad, ya que se intenta estar preparado para lo que pueda venir: "tras la puerta, un millón de enemigos te espera" (Gichin Funakoshi).
Me alegra poder compartir mis experiencias con vosotros, quizá alguno de los lectores practique esta disciplina, quizá a algún otro le pique el gusanito y lo pruebe (lo mismo llega a ser un nuevo Iván Leal o un nuevo Nakayama o ¿quién lo sabe?), incluso es posible que alguno le parezca una tontería, o simplemente curioso, pero en cualquier caso, me resulta inmensamente agradable que TU lo estés leyendo. Gracias!!!
Enlaces interesantes:
www.fmkarate.com
www.fek-karate.com
www.karate2006.fi
Texto: JoseMa
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