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ECB, Revista digital

Algo más que Historias.

Enlace entre culturas

Madrid, 19 de diciembre de 2006. Hace ya una semana que los acontecimientos que os voy a narrar sucedieron y ahora creo que es un buen momento para colgarlos en la red.

Uno de mis mejores amigos, Carlos, conoció hace tiempo a una mujer estupenda, se enamoraron y, finalmente, decidieron hacer público su amor a través del matrimonio. Como ella es dominicana, decidieron celebrar su boda en este país y algunos de sus familiares y amigos tuvimos la oportunidad de acudir al enlace.

El viaje comenzó el pasado 2 de diciembre y finalizó una semana después, concretamente el día 10. Para algunos era la primera vez que volaban, para otros era la primera vez que cruzaban el charco, para otros era la primera vez que se veían las caras, para todos era la primera vez que acudíamos a una boda en principio diferente.

La verdad es que los vuelos no tuvieron ninguna incidencia a destacar, quizá sólo el control policial del viaje de regreso, pero nada más. Durante la estancia en República Dominicana, no todos fuimos al mismo ritmo, pero lo que si hicimos todos, a parte de acudir a la boda, claro, fue un tour guiado por Santo Domingo.

Esta ciudad de contrastes ofrece al visitante la oportunidad de hacer un viaje al pasado, hasta el siglo XVI, en la época del descubrimiento y conocer la historia del país desde ese momento hasta la actualidad. Las visitas obligadas son el Faro de Colón, el Panteón, la casa de Diego Colón, el Palacio Presidencial, la Catedral, la Casa de las Raices, la fortaleza y algún otro edificio que ahora no soy capaz de recordar. Pero lo que más debe llamar la atención al turista europeo es la diferencia de clases tan visible. Y es que en República Dominicana, como en la mayoría de países iberoamericanos, apenas existe la clase media, sólo tienes 2 opciones, o eres rico, o eres pobre y no hay tantos ricos. Así mientras paseas por la ciudad, puedes ver el último modelo de Mercedes, Porsche, BMW o Ferrari rodeado de coches y ciclomotores que no puedes explicarte cómo pueden moverse por lo viejos y deteriorados que aparecen. Igualmente, paseando, puedes ver un precioso chalet, recién acabado, al lado de una cabaña de madera o un edificio a medio construir. Por supuesto, como en muchos otros sitios, mientras haces el tour, no paran de acercarse vendedores y personas pidiendo.........

Pero pasemos a la parte alegre, la boda. La gran mayoría de dominicanos son católicos, por lo que la ceremonia resultó muy similar a lo que estamos acostumbrados en España, si bien, había un poco más de parafernalia con las damas de honor y el exótico acento dominicano. Las verdaderas diferencias comenzaron en el banquete, en el que se hace una recepción al principio para saludar a los novios y padrinos y agradecerles la invitación. Después, todo el mundo se sienta en su mesa y los novios abren el baile con un merengue, como no podía ser de otra forma, a partir de ese momento, comienza la celebración. La comida, empieza un poco después, la costumbre es que sea tipo buffet y, por supuesto, los primeros en servirse son los novios. Se alterna la comida y el baile al gusto del consumidor. La novia también lanza el ramo a las solteras y, el novio, después de quitarle la liga a la novia con la boca, la lanza a los solteros.

Después de la boda, pasamos un par de días más en el hotel, antes de regresar a España y, gracias a eso, creo que se han conseguido estrechar algunos lazos y fabricar otros nuevos. El balance final es muy positivo y, si tengo la oportunidad, pienso volver a asistir a algún enlace entre culturas, aunque sea en España, seguro que sí, ¿verdad Tanuka? ¿verdad Deivi?

Texto y fotos: JoseMa.

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