El 11 de octubre pude conocer al cantante venezolano, residente desde hace muchos años en Madrid, Franco de Vita, que actuó en el Palacio de los Congresos del Juan Carlos I, aquí en la capital. Había escuchado pocas canciones de él, la verdad, pero he de reconocer que sus más de dos horas de show dieron para mucho, sobretodo para que en más de una ocasión se me cayera alguna que otra lágrima. Y no es de extrañar, además os aseguro que no fui la única, ya que, a pesar de que tiene canciones muy “moviditas”, la mayoría son baladas, unas baladas profundas que van más allá de las típicas canciones de amor y de desamor, como es el caso de “No basta”.

Tiene una trayectoria de hace muchísimos años, ya cantaba cuando yo aún no había nacido, y eso lo demostró muy bien. El auditorio estaba lleno de banderas venezolanas que le aclamaban, que le echaban fotos y que se acercaban a pie de escenario para poder tocarle. Él lo hizo encantado, incluso cuando alguna fan, algo enloquecida, se subió al escenario para darle un beso y un abrazo, siguió cantando, emocionado y sin poner un mal gesto. Es de agradecer, cierto es. No sé que hubiera hecho en su lugar si vinieran al menos diez o quince extrañas a besarme... Pero la verdad es que se nota que es un gran profesional y que tiene muchas tablas, algo que hoy en día les falta a muchos...
Nos trajo grandes sorpresas, como la aparición de una chica, de la que ahora, desgraciadamente, no recuerdo el nombre. Pero sí que recuerdo su voz, tremenda voz... Ojalá tenga mucho éxito y triunfe, porque voces como ésa no hay muchas. Cantó un par de canciones y otra más a dúo con Franco de Vita, quien no dejó de elogiar su talento.

La otra sorpresa que nos dio fue la aparición de Carlos Baute, tan simpático y tan guapo como siempre, que cantó el gran éxito con el que se le conoció en España: “Dame de eso”, después uno de sus últimos singles “Te regalo” y más tarde cantó con el anfitrión de la noche un tema de despedida. Con su tan conocido movimiento de caderas, también hizo que muchas fans se subieran al escenario para darle besos y abrazos, incluso hubo una que se atrevió a darle un “pico”. ¿Qué podía hacer él? No le quedó otro remedio que seguir sonriendo y cantando.

Franco de Vita hizo un pequeño mix de sus canciones más famosas y se despidió, tras sus más de dos horas de espectáculo, recibiendo el calor de su público junto con un innumerable conjunto de regalos.
Espero que no tarde mucho en volver a actuar, porque la verdad merece la pena... me encantó y decir que aunque ya tiene sus añitos (muy bien puestos, por cierto) no deja de conquistar, y no sólo a las de su generación...
Texto y fotos: Tania “Tanuka” Navarro
Agradecimientos: Enfoque Reportajes
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