
Del 17 de octubre al 2 de diciembre de 2007, se expondrán una serie de retratos de pintores españoles entre 1906 y 1936. La exposición comisariada por Adolfo Blanco y Javier Pérez Segura y patrucinada por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, procura acercar al público alrededor de unos sesenta retratos, muchos de ellos ocultos hasta la fecha y que amablemente han donado familias de los artistas o colecciones particulares. El resto de las obras proviene de museos repartidos por toda España como el Reina Sofía (Madrid), el Museo Picasso (Málaga) o el Museo de Bellas Artes de Bilbao (Bilbao), entre otros; así como fundaciones como La Caixa de Catalunya o la Fundación Sorolla.
Ordenadas cronológicamente, la exposición está dividida en cuatro etapas: inicios de la modernidad, la vanguardia, los años veinte y los años treinta. En la primera sala llamada “Laberinto de tendencias. Simbolismo. Fin de siglo. Post – Impresionismo. Tradición renovada” destacan retratos de busto o cuerpo entero, de pintores como Sorolla, Anselmo Miguel Nieto o Julio Romero de Torres, entre otros. Se representan a personas aristócratas, que se puede apreciar en cómo iban vestidos y el lugar en el que estaban situados aunque también hay artistas. En esta sala, como en las demás, la mayoría de los marcos que encuadran los óleos son dorados, siendo las pinturas de tamaños grandes, medianos y pequeños.
En la segunda sala “Ruptura. Vanguardia. Aventura estética. Formas inéditas. Destrucción – reconstrucción. Prisma. Calidoscopio” se dejan ver retratos menos realistas, en los que no predomina tanto la línea, sino más el dibujo y la pincelada libre. Entramos de lleno en vanguardias como el cubismo, representado en esta sala por Juan Gris, ofrecido por la colección de arte cubista de Telefónica. Los retratos aquí son más simples, carecen de tantos detalles como en los cuadros de la sala anterior y el tamaño de las obras es menor. No se representa tanto a personas de la aristocracia, sino que son pinturas sobre gente más sencilla.
“Retorno(s). Orden. Geometría. Claridad. Construcción” y “Figuración depurada. Clasicismo. Magia de lo cotidiano”, ambas en la misma sala. Acerca al espectador retratos más sencillos, no tan realistas e incluso algunos inexpresivos, como es el caso de óleo de Dalí “Retrato de Anna María (o retrato de muchacha)”, de 1924. hay un retrato de llama mucho la atención por resultar tenebroso: “Le Gasse”, de José de Togones, en el que aparece un niño totalmente inexpresivo, con colores grises y negros y unos ojos que llaman la atención por carecer de iris y pupilas. Siguen siendo cuadros oscuros aunque reflejan un tono de luminosidad, que se va acentuando a medida que se va avanzando por la sala. Esta luminosidad se puede apreciar en la obra de Timoteo Pérez Rubio “retrato de Pilar Pérez de Germán” de 1926.
Por último nos encontramos con el final del recorrido en la sala “ Nuevos realismos. Tiempo congelado. Carne y acero. Perfiles de estatua”. Quien vaya a ver esta exposición, encontrara en esta parte cuadros de gran realismo, como es el caso del “retrato del pintor Narciso Balenciaga”, hecho por Ignacio Zuloaga, donde está cada línea de expresión de su rostro y manos perfectamente trazada. Pero, sin embargo, al dar un giro casi de 360º, se encontrará con un óleo Hipólito Hidalgo de Caviedes (“retrato de Gerardo Brusillowkay y sus discípulas”), en el que en las figuras, aunque son expresivas, no se encuentra realismo, sobretodo en los rostros.
Al final hay una pequeña sala que han titulado “Surrealismo. Subversión. Metamorfosis. Lo inesperado”. Como se indica en el epígrafe, los retratos son surrealistas, como el autorretrato de Oscar Domínguez, que recuerda al estilo de Dalí, en obras como “Persistencia en la memoria”.
Se podría decir que las primeras obras del siglo son con colores más oscuros y más serios, frente al colorido y la libertad de pincelada que hay en los óleos de años posteriores. El conjunto de las obras es digno de ver, está dirigida a todo aquel que ame el arte, pero no hace falta ser un experto en la materia para disfrutar de los cuadros, del talento y de la riqueza de formas, tamaños y colores.
La entrada es gratuita a esta exposición, pero si te interesa ver el museo entero, has de saber que el precio es de 3€, aunque puede ser reducida a 1,50€ para titulares del carnet joven, carnet de estudiante, grupos vinculados a instituciones culturales o educativas (entre 15 y 25 personas) o miembros de patronatos u otros órganos de gobierno de Museos públicos. Asimismo, la entrada es gratuita para alumnos universitarios, profesores, menores de 18 años y mayores de 65, desempleados inscritos en el INEM, profesionales de museos públicos o miembros de asociaciones, guías nacionales de turismo o periodistas en ejercicio de su actividad profesional. La entrada será gratuita para todo el público en general todos los miércoles no festivos y los días 18 de mayo, 12 de octubre y 6 de diciembre.
El horario de visita es de martes a viernes no festivos de 9:00 a 19:00 horas, sábados de 9:00 a 14:30 y de 16:00 a 19:00 horas. Si decides ir un lunes, domingo o festivo, podrás acceder al museo de 9:00 a 14:00 horas. Las visitas guiadas están disponibles los martes a las 17:00 h. excepto julio, agosto y septiembre, los jueves a las 11:00 h. excepto segunda quincena de julio y agosto y los martes a las 11:00 h. julio y septiembre.
Visitas guiadas para esta exposición gratuitas: lunes y martes a las 11:00 h. y jueves a las 17:00 h. Para visitas de grupo concertarlas a través de museo.visitas@rabasf.org. Catálogo de la exposición: 25€.
Cómo llegar: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. C/ Alcalá 13. Teléfono 91 524 08 64. E- mail: museo@rabasf.org . Transporte: Autobuses a la Puerta del Sol: líneas 3, 5, 9, 15, 20, 51, 52, 53y 150. Metro: líneas 1 y 3 (Sol) o línea 2 (Sevilla).
Más información en : http://rabasf.insde.es/
Texto: Tanuka
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