Tras once años dedicándose a presentar películas de nacionalidad o producción africana por Barcelona y otros lugares de España, La Asociación Cultural L’Ull Anònim probó suerte en la capital. La muestra tuvo lugar desde el 28 de noviembre al 2 de diciembre en La Enana Marrón, Travesía de San mateo, 8 (Metro Alonso Martínez y Tribunal).
Desde su creación en 1996 en Barcelona y con la colaboración del ICUB (Institut de Cultura de Barcelona), el ICIC (Generalitat de Catalunya), de AECI, del MCU (D.G.C.C), del IFB y de la Comisión Europea (FED), entre otras entidades españolas, se ha intentado promover el cine africano. Se creó no sólo por gente catalana y africana, sino que colaboraron, y siguen colaborando, franceses, colombianos, etc. Es muy importante que se hagan este tipo de proyectos, ya que esto permite tanto a actores, como productores, realizadores, etc. seguir trabajando en su país, sin la necesidad de tener que emigrar en busca de nuevos trabajos. Al proyectarse películas en otros países como España, se les está brindando la posibilidad de seguir haciendo más cine, de aportar su visión del mundo y de crear una igualdad de oportunidades junto con la posibilidad de ir poco a poco mejorando las producciones, contando con ayudas económicas.
España ya había hecho esto antes con países de Hispanoamérica y la novedad actualmente es descubrir otro continente como es el africano, que no es tan exótico como se intenta hacer ver, sino que es un continente que tiene sus riquezas culturales pero también el lado más amargo como es la pobreza económica.
La 1ª Muestra de Cine Africano en Madrid ha venido de la mano de L’Ull Anònim y Lince Comunicación y se proyectaron películas y documentales que tratan diferentes aspectos de África, tanto del norte (donde se encuentran países como Marruecos, en los que se empezó a hacer cine alrededor de 1920) como del sur (África negra, que comenzó a realizar sus primeras producciones a partir de 1960). Las películas proyectadas cuentan historias sobre religión, convivencias interculturales o la explotación que sufren los inmigrantes trabajadores que llegan a Almería en tiempo de cosecha. Por su parte los cinco documentales tienen en común un tema: la economía. En unos y otros se ven las diferentes formas de ganarse la vida: colectas de dinero, pesca, agricultura, fabricación y venta de instrumentos, o recogida y venta de conchas.
En la presentación, celebrada en la misma sala de cine, tras una breve introducción sobre la asociación y su actividad, se pasó a hablar de la situación en África con respecto a la industria del cine y por último se puso el documental “Korafola”, en el que se cuenta cómo El Hadj Soundioulou Cissokho, nieto y homónimo del rey de la kora Soundioulou, fabrica este instrumento en una semana y después lo vende o lo toca para ganarse la vida.
La directora de la asociación, Marie Elene Valpuesta, habló sobre la importancia de proyectar películas africanas en España, como es el caso de estas muestras. La intención es hacerle ver al público la situación de un país y crear conciencia. Desgraciadamente es difícil, aunque no imposible, ya que en la mayoría de los países africanos apenas hay cines, las propias televisiones no pasan películas nacionales y la producción es escasa en el caso de África negra (de diez a quince anuales), aunque mejora en la situación de África del norte (unas cuarenta producciones al año). Y por si esto fuera poco sólo hay dos laboratorios, uno en el norte y otro en el sur, para poder efectuar el montaje y la realización de las películas. Por estos problemas económicos y de infraestructuras, la mayoría de las veces tienen que viajar a Europa para terminar sus filmes.
Luis Miguel Rodríguez, de Lince Comunicación, corroboró lo que expuso Valpuesta y afirmó que en España, en estos casi doce años que lleva funcionando la asociación, las salas se llenan y los dvd’s se venden relativamente bien. No se llevan el dinero de las superproducciones americanas pero no “nos podemos quejar”. Él cree que lo que hace su éxito es que “el cine africano tiene la frescura que el europeo o el americano han perdido, e incluso a veces peca de inocencia y eso le llama la atención al público”.
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