
Todo se quedó a oscuras y tan sólo un foco alumbró el escenario a medida que los gritos del público se iban haciendo más fuertes. Junto al piano, iluminado por el foco de luz, apareció él. Más de dos años han tenido que pasar para que volviera a subir a un escenario y allí estaba: con la vitalidad de siempre, con el mismo chorro de voz y el mismo talento que le hicieron tan conocido hace ya casi dos décadas. Sergio Dalma, inconfundible, impresionante.
Presentó su último disco, con la gira que ha empezado ya y que le llevará por toda España, “A buena hora” es su título y ya es número uno en ventas. El Teatro Häägen Dazs de Madrid acogió un lleno absoluto, con una acústica espectacular y un público entregado en voz y alma al cantante, al igual que él hizo con sus fans. Iba vestido con un esmoquin negro, camisa blanca y pajarita negra desabrochada, al igual que aparece en el video del single que lleva el mismo nombre del disco.
A lo largo de las veintitrés canciones que cantó, demostró lo mucho que vale y pudimos comprobar que aún le queda mucho camino por recorrer. A los temas con los que presentó su nuevo álbum añadió muchos otros éxitos de su trayectoria, como “Mi historia entre tus dedos”, “Esa chica es mía”, “Déjame olvidarte” o “Baila, baila”. Una de las cosas que más me emocionó, fue cuando cantó el tema “Sólo para ti”. Era la segunda parte de la noche, en la que se cambió de ropa para ponerse un estilo más sport. Comenzó a cantar el tema y en la pantalla que había encima del escenario, iban pasando, a lo largo de la canción, una a una todas las fotos que tiene él con sus seguidoras. Las dedicó la canción. Fue todo un detalle.
La noche estuvo cargada de magia, anécdotas y mucho cariño. Sergio Dalma hablaba con el público y no dejó en ningún momento de darle las gracias: “gracias, Madrid”, repetía una y otra vez. Otro de los protagonistas en el escenario fue el sofá que, también, sale en el video de “A buena hora”. El artista se sentó a cantar en él y a su lado y alrededor de éste, su banda, su “gran familia”, en palabras del cantante. Y cómo no, no podía faltar Carmen París, quien canta junto a él el tema “Por amor”. Una actuación a la que ambos le pusieron muchas ganas y dejaron ver la gran complicidad que existe entre ellos.
Pero lo bueno acaba pronto y ya nos acercábamos al final. Con las palabras “fue un cuatro de mayo, sábado. Escuché la palabra: Spain”, el público empezó a enloquecer… era el turno de “Bailar pegados”. Las butacas dejaron de estar ocupadas por el público, ya que todos nos pusimos en pie para cantar. Algunos ya lo habían hecho en varias canciones, por no decir durante todo el show, muy a pesar de los que permanecíamos sentados, a los que no nos quedó más remedio que imitarles, ya que no queríamos correr el riesgo de no poder ver al artista.
Antes de despedirse cantó “Galilea”, aquél tema del año ’91, que sigue encantando a sus seguidores. Pero terminó la canción y con ella en gran espectáculo de la noche. Dalma, junto a su banda, dio las gracias una vez más, primero todos juntos y a continuación fueron saliendo de dos en dos, para colocarse uno a cada lado del artista. Se encendieron las luces y las butacas, asiento de unos y guardarropa de otros, se fueron quedando vacías, al igual que el Teatro Calderón. Sin duda fue una gran noche.
Texto: Tania Navarro Campos
Fotos: Graciela del Río
También puedes diseñarla tu mismo entrando en la tienda virtual.