
Pues sí, A Coruña es el lugar ideal para escaparse unos días… A las 11:20 embarqué en el avión, un poquito asustada porque sólo era mi segundo viaje y hasta que te acostumbras vas con cierto recelo. A las 12:00 pisé territorio gallego, en un día en el que el cielo estaba gris y chispeaba un poquito. Cogimos la maleta y tomamos un taxi.
A las 12:30 más o menos llegamos al Hotel Riazor, es uno de los mejores en los que he estado, con todo lujo de detalles y con un señor en la recepción de lo más agradable. Cuando nos cruzábamos con él en nuestras idas y venidas nos tirábamos un buen rato conversando. Pero no recuerdo muy bien su nombre…
Ese domingo, nada más acomodarnos en la habitación y cotillear un poco todo, bajamos a buscar un bar para comer algo. Nuestra sorpresa fue que todo estaba cerrado!!!! Recorrimos un montón de calles, cercanas al hotel para no alejarnos mucho de momento, y cada bar que veíamos con intención de picotear tapas típicas gallegas, estaba cerrado. Al fin encontramos uno, donde pasamos y comimos muy bien. En seguida comenzamos con las comparaciones de A Coruña y Madrid: al contrario que aquí, no hay manteles en las mesas, cosa que me chocó bastante, pero lo más curioso es que los refrescos los sirven sin hielos!!! Están fríos, eso sí, con su rodajita de limón, también, pero sin hielo… Muy curioso. Y no sólo en ese bar, durante los tres días que estuvimos allí recorrimos bastantes, y en ninguno había hielo!

Por la tarde anduvimos a lo largo de todo el paseo marítimo, con intención de dirigirnos a la Torre de Hércules, pero nos detuvimos antes en la Casa de los Peces. Un acuario muy curioso. Veréis, a parte de acuarios en los que hay una gran cantidad de especies marinas, hay una exposición de fotos de animales, que recomiendo a todo el mundo que vaya a verlas, son geniales. También hay una sala con una cristalera y un banquito para sentarse. A través de la cristalera se ve el mar, un rompeolas donde el mar choca con muchísima fuerza…
Según se avanza hay vitrinas con conchas, ostras y todo tipo de perlas y más adelante, subiendo unas escaleras, nos encontramos con una serie de expositores en los que explican, a través de la experimentación del visitante. Desde cómo se producen las olas hasta cómo huele un tipo de pez o cómo se camuflan distintos tipos de animales marinos entre rocas, corales o el propio fondo del mar.
Quisimos coger el tranvía, pero lo perdimos… en dos ocasiones. El resto de nuestra estancia allí nos fue imposible, debido a que gran parte del paseo marítimo fue cortado a causa del temporal que hubo, como todos sabréis, y que derribó la tapia que separa la playa del paseo. Aquel lunes pasamos el día en Santiago de Compostela, por lo que no nos enteramos de nada hasta la noche, a través de una llamada telefónica que nos dio la información y que nos encargaríamos de contrastar con el taxista que nos trasladó desde la estación de tren de A Coruña hasta el hotel; cuando llegamos en una de nuestras conversaciones con el recepcionista, nos enteraríamos mejor de la noticia. Al día siguiente desde nuestra habitación en la séptima planta, vimos los restos que quedaron tirados en el suelo y cómo los equipos de emergencia, rodeados de curiosos, lo retiraban sin descanso.

En último día lo aprovechamos al máximo y fuimos a ver La Casa de las Ciencias y La Torre de Hércules. Quisimos ir también a La Casa del Hombre, pero el tiempo se nos echó encima, por lo que queda pendiente para la próxima visita (que esperamos no tarde en llegar).
La Casa de las Ciencias es un sitio de lo más curioso, donde se pueden hacer todo tipo de experimentos y se aprenden cosas desde los materiales que salen del petróleo hasta cómo viven insectos camuflados en las plantas, como el insecto palo o el insecto hoja. También hay un ordenador con el que los más pequeños pueden interactuar, jugando a videojuegos educativos para aprender desde la excavación de los fósiles al comportamiento de los delfines y de cómo se relacionan entre ellos. En la última planta hay un planetario, la pena es que sólo lo abren por la tarde y nosotros fuimos por la mañana. También queda pendiente…
Bueno, y qué decir de las vistas desde la Torre de Hércules, al lado de un gran parque y junto a la playa. Desde allí se ve buena parte de la ciudad. Ese día corría un viento… Madre mía, yo creía que me iba a tirar de allí arriba. Por la noche está mucho más bonito porque lo iluminan y además se ve la luz del faro, dando vueltas…
En día en Santiago de Compostela lo pasamos genial. Acabamos cansadísimos, eso sí, pero ver la Catedral, las plazas de alrededor, las iglesias, las calles… El casco antiguo es precioso y la gente, tanto en Santiago, como en A Coruña y como en toda Galicia es muy amable, muy buena gente.

Bueno, pues así fueron mis tres días de viaje, por el norte, todo tan verde y tan bonito… Desde este artículo os recomiendo a todos que vayáis a pasar unos días, porque hay mucho que visitar y conocer.
Texto y Fotos: Tania Navarro
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